El problema de Candy Crush y el daño a los videojuegos.

Candy Crush, el daño a los videojuegos

Candy Crush y el daño a la imagen de los videojuegos.

Desde hace escasos años hemos visto un incremento exponencial en el uso de smartphones: tanto el metro como el autobús, la sala de espera del médico o el meódromo son buenos lugares para desbloquear nuestro teléfono y toquetear su pantalla entrando voluntariamente en un zombificado estado que nos aleja del mundo. La culpa del uso excesivo del móvil la tienen dos pequeños malhechores: Las redes sociales y los videojuegos. No voy a detenerme en la primera porque entonces perdería el escaso público del que gozo, así que vamos a darle un poco de caña a la segunda.

Seguro que te sonarán cosas como Angry Birds, Candy Crush o Flappy Bird, palabras que no sólo nosotros (¿jóvenes?) hemos adoptado como propias del lenguaje, si no que también lo han hecho nuestras madres e incluso abuelas. Los videojuegos gracias a los móviles se han masificado y ahora llegan a todas las generaciones casi por igual, que mundo más maravilloso ¿No? ¿Y si te digo que esto no ha hecho más que prostituir y dañar la imagen de nuestro amado entretenimiento digital?

A lo largo de la historia del videojuego ha habido y habrá títulos para todos los gustos:

  • -Con jugabilidad sencilla pero eficiente y que generan una fuerte adicción pero sin historia que transmitir: Tetris, Space Invaders o Arkanoid.
  • -Con pequeña trama y jugabilidad algo más compleja: Super Mario Bros., Gradius o Street Fighter.
  • -Con gran trama argumental a la par que su jugabilidad: Fallout 3, Metal Gear Solid, Batman Arkham Asylum.
  • -Con mayor peso en el guión que en la jugabilidad: Broken Sword, Beyond Two Souls, The Walking Dead.

Esto realmente no es algo que se pueda tomar como “la lista definitiva”, existen muchos ejemplos y estilos de videojuegos de géneros completamente mutantes, como ya adelante en este artículo sobre Fallout 4 y profundizaré en un futuro, que no se pueden categorizar en ningún estilo y menos en lo mencionado antes, pero necesitaba escribir una lista escueta para hacer más sencilla la explicación que está por venir. Vamos a ponerles nombre según orden de aparición: Tipo A, Tipo B, Tipo C y Tipo D.

Un poco de historia sobre tipos de videojuegos.

En los comienzos de la historia de los videojuegos primaban por encima de todo los de Tipo A, títulos con un cruce entre juguete y máquina tragaperras cargados de brillantes luces, colores saturados y música a todo volumen que captaban la atención de los infantes, les divertía y enganchaba lo suficiente como para pedirle otra moneda a mamá, el sueño húmedo de todo regente de un casino: ludopatía infantil. Con el tiempo, la aparición de los sistemas domésticos (consolas de sobremesa) que no requerían de tu dinero constante para jugar y la inquietud y aspiraciones artísticas de los desarrolladores, la industria fue evolucionando hasta enseñar a los jugadores a convivir con nuevos estilos algo más elaborados y pensados para dedicarles muchas horas. Más tarde estos que llamamos de Tipo A caerían prácticamente en el ostracismo para dar paso a los de Tipo B, Tipo C y Tipo D.

No quiero decir con esto que los de Tipo A fuesen malos títulos, nada más lejos, las recreativas no sólo fueron las madres de la industria que actualmente disfrutamos, si no que dejaron para la posteridad grandes títulos como Cadillacs and Dinosaurs, Metal Slug o Ghosts n’ Goblins, aunque estos tal vez entren más en la categoría de Tipo B a pesar de haber nacido en un salón del entretenimiento. ¿Entiendes ahora porqué no me gusta categorizar? Es más, a día de hoy siguen existiendo videojuegos de ese mismo estilo, algunos con mayor calidad que otros, y es aquí donde quiero responder a la cuestión que lanzaba al comienzo ¿Están los videojuegos para móviles prostituyendo las mentes de los nuevos jugadores?

Los videojuegos para móviles y el nacimiento de Candy Crush.

Videojuegos para smartphones

Como nuevo mercado que los títulos para Smartphone suponen, los videojuegos están pasando por todas las etapas ya mencionadas antes. Los de Tipo A fueron los primeros en aparecer (el mítico Snake, el clon del Tetris o el Pong), por un lado debido a las limitaciones técnicas de los dispositivos y por otro gracias a la facilidad e inmediatez que ofrecen: cuando jugamos con el móvil no es en situaciones en las que podamos dedicarle mucho tiempo y necesitamos algo rápido y eficaz. No voy a entrar tampoco en el debate de si esto es bueno o no, si nos aborrega o desasocia de la realidad, sólo lo voy a hacer con el estilo o tipo de videojuegos, el Tipo A.

Pongamos una situación, situación por otro lado que me ha tocado vivir: Alguien que sólo conoce los videojuegos de oídas, sabe que existen pero su único concepto es que son el típico “juguete” que entretiene al niño un rato pero que aun así no debería abusar mucho porque lo pueden volver alguien vago o incluso violento. En manos de esa persona cae un smartphone y sus compañeros de trabajo le hablan de las bondades de los videojuegos casuales, vamos a tomar como ejemplo el tan extendido Candy Crush. Juega y juega durante días y semanas enganchado intentado lograr más puntos que sus colegas de laburo. Tras el paso del tiempo la idea que esta persona tiene sobre los videojuegos a penas ha cambiado, incluso tras haberle dedicado meses enteros a uno: sigue pensando que son un entretenimiento zafio, rápido y que bien puede semejarse a tomar una cerveza solo o fumar de manera recreacional. Algo que además es peor, porque si antes hablaba bajo el desconocimiento, ahora esgrimirá con total seguridad sus argumentos ya que considera tener experiencia con este tipo de entretenimiento. Pues bien, la realidad de esta persona es la de muchos y seguro que tú también conoces a bastantes a quienes les ha ocurrido.

Si accedemos a datos demográficos generales, el número de jugadores de videojuegos se ha incrementado exponencialmente en los últimos años y menuda coincidencia que a la par con la de los jugadores casuales que se entretienen un ratejo con sus móviles, con juegos que en esta entrada llamamos Tipo A, es decir, la corteza de lo que realmente es un videojuego. Personas que luego tendrán todo el derecho del mundo a opinar cuando se produzca un atentado o un problema social alegando la culpa de estos a los jóvenes “viciados a la maquinita” obviando la existencia de títulos de otros estilos o tipos.

Los videojuegos para móviles han acercado el entretenimiento digital a personas que jamás hubiésemos pensado que se interesarían lo más mínimo por ellos pero también han logrado que su imagen se vea dinamitada y se siga sin valorar su expresión artística. Grandes títulos de la historia como Final Fantasy VI o Metal Gear Solid ven su semblante oscurecido por esta prostitución social del videojuego y la idea que genera en el colectivo general de “simple juguete”.

-Daniel Figares-

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